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miércoles, 20 de diciembre de 2017

"NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN". Una nota sobre la traducción de esta petición del Padre Nuestro en dos idiomas tupí: omagua y kukama

Iquitos, 20 de diciembre de 2017


Manolo Berjón
                                                                                                                              Miguel Angel Cadenas


«En la sesta peticion dezimos (y no nos dexes caer en tentacio̅.). No baxta a perdonarnos ‘Dios los peccados que hemos hecho, sino que tambien es menester, nos guarde de que no tornemos a peccar, y esso le pedimos enesta palabra, porque somos flacos, y el demonio anda diligente por hazernos peccar para que nos condenemos. Y enesta vida a cada passo se offrecen ocasiones de peccar, si Dios no nos tiene de su mano, y si no nos libra de tantos laços, sin duda caeremos y nos perderemos, como otros se han perdido y condenado, por esso dezimos, no nos dexes caer enla tentacion.» (Tercero Cathecismo y exposicion de la Doctrina Christiana, por Sermones. Para qve los cvras y otros ministros prediquen y enseñen a los Yndios y a las demas personas. Conforme a lo qve en el Santo Concilio Provincial de Lima se proveyo. Impresso con licencia de la Real Audiencia, en la Ciudad de los Reyes, por Antonio Ricardo primero impressor enestos Reynos del Piru. Año de M.D.LXXXV. Sermon XXIX, 187vto.-188.)



Guardamos con gratitud varias versiones del Padre Nuestro en idiomas tupí: omagua y kukama[1]. La versión omagua es de los s. XVII-XVIII, de la época de las reducciones de Maynas. Por tanto, posee un gran valor histórico. En primer lugar, como testimonio de una comunidad de creyentes que rezaba con esta versión. Somos conscientes que la evangelización es histórica. Y, como decía el mismo Jesús, no se puede separar el trigo de la cizaña (Mt 13, 24-30). Hay, por tanto, aspectos negativos: propagación de epidemias, desestructuración de pueblos indígenas… Sin embargo, no todo fue negativo. Lo que sabemos de los pueblos indígenas, en aquella época histórica, se lo debemos a los mismos misioneros. Como valor histórico también podemos señalar el registro escritural del omagua de aquella época.

La versión del Padre Nuestro en omagua de los s. XVII-XVIII nos ha llegado por una triple vía (Michael & O´Hagan 2014: 58-61). Por un lado, a través de Hervás y Panduro, [1787], un jesuita del s. XVIII, que no pisó América, pero que tuvo contacto con los jesuitas expulsados de América en Italia. Una segunda versión, a través de Adelung en 1813, a la que no hemos tenido acceso. Adelung se basa en Hervás y Panduro. Y, una tercera, basada en Adelung se puede encontrar en Paul Rivet [1910].

Por nuestra parte, completamos el trabajo con varias versiones a las que hemos tenido acceso del Padre Nuestro en kukama actual. Otro idioma tupí. Dos de ellas están publicadas, pero en revistas de difícil acceso, y otras dos son inéditas. Nos parece que este corpus es suficientemente interesante como para dedicarle un tiempo.

Pero centrémonos en el Padre Nuestro, la oración de Jesús. Lo primero que debemos constatar es que no existe una única versión del Padre Nuestro original. Jesús enseñó el Padre Nuestro en arameo. Pero, hoy día conservamos versiones de esta preciosa oración en griego, siríaco, hebreo, arameo, latín. Las versiones en griego del NT (Mt 6, 9-15; Lc 11, 1-4) son las oraciones que utilizaban los primeros cristianos que ya no hablaban arameo, sino griego como lengua base. De igual manera, la versión en siríaco, en hebreo o en latín, se deben a comunidades cristianas que tenían como lenguas maternas estos idiomas.

Todas las versiones que siguen tratan de traducir la petición: “No nos dejes caer en la tentación”, que a su vez es una traducción del latín: “et ne nos inducas in tentationem”. La traducción de las oraciones principales en la liturgia continúa haciéndose desde el latín, en la iglesia católica. En esta oportunidad nos circunscribiremos a las traducciones a las lenguas tupí, que han sido realizadas a partir del español y del quechua. Realizaremos una traducción aproximativa literal, evitaremos la terminología propia de los lingüistas, que nos parece recomendable en otro ámbito.



I.-
1.       Hervás y Panduro[2]  (omagua)
Ename  neischari                            tanu                      ucucui                   maca     eraecmamai
No          tú dejes                               nosotros             caer de lo alto   no          no-bueno (malo)
[No nos dejes para no caer en lo malo]


2.       Rivet[3]
Ename ne-isari                                tanu                      ukukui                  maka     eraekma-mai
No          tú dejes                               nosotros             caer de lo alto   no          no-bueno (malo)
[No nos dejes para no caer en lo malo]


3.       Prof. Yahuarcani Soto[4]
Ina[5]        ichari                     uwaritara                            animarutsui
No          dejes                     lo que va a nacer             de animal / diablo
[No dejes que nazca el diablo].


4.       José Murayari[6]  (Cencca)
Tema    na icharitana[7]                                    ucuquitcin                          uchacuara
No          tú dejes a nosotros                         caer de lo alto                   dentro del pecado
[No nos dejes para caer en el pecado]


5.       José Manuel Huaymacari Tamani[8]
Tɨma      na icharitana,                    tana ukukitsɨn[9]                                 uchakuara
No          tú dejes a nosotros         nosotros caer de lo alto                dentro del pecado
[No nos dejes para caer en el pecado]


6.       María Nieves Nashnato Upari[10]
T ɨma    na ichari pɨnu[11],               pɨnu ukukitsɨn                                   uchakuara
No          tú dejes a nosotras         nosotras caer de lo alto                dentro del pecado
[No nos dejes para caer en el pecado]



II.-

Ya tenemos varias versiones. Tan solo nos limitamos a señalar brevísimamente algunos datos.
1.       Las versiones de Hervás y Panduro y Rivet son en omagua antiguo, de los siglos XVII y XVIII, recogidas por estos autores.

2.       Las versiones del Prof. Yahuarcani Soto, José Murayari (Cencca), Juan Manuel y María Nieves son en kukama actual.

3.       Las versiones de José Murayari (Cencca), Juan Manuel y María Nieves son similares. Hay únicamente una diferencia de grafía en José Murayari. María Nieves incorpora el género femenino, por lo demás es igual. Esto se debe a que los tres habitan en el mismo espacio: Nauta, y estuvieron vinculados al Cencca. Estas tres versiones están unidas al omagua de los s. XVII-XVIII. La versión omagua de Hervás y Panduro, recogida en Lev Michael & Zachary O’Hagan es idéntica a la de Rivet, excepto en la grafía.

4.       La versión kukama del Prof. Yahuarcani Soto es radicalmente diferente, lo que la hace muy interesante.

5.       Las traducciones siguen diversos caminos.

a.       En Hervás y Panduro y en Rivet, la versión omagua, traducen “eraecmamai”/“eraekma-mai”, literalmente: “no-bueno” (malo).

b.       El Prof. Yahuarcani Soto, en kukama, traduce “uwaritara animarutsui”, “lo que nace diablo” [“que nazca diablo”].

c.       Las versiones de José Murayari (Cencca), José Manuel Huaymacari y María Nieves Nashnato, en kukama, se inclinan por “uchacuara/uchakuara”. Ucha es un préstamo quechua para indicar “culpa”, “pecar”[12]. Si hacemos caso a Taylor estaría influenciado por los rezos católicos. Es decir, su nicho natural pudiera ser las reducciones de Maynas. Sin embargo, hemos visto cómo la versión del omagua difiere, lo cual lo hace problemático y más interesante aún si cabe. Es un punto que hay que seguir estudiando.

d.       La versión en omagua antiguo [Hervás y Panduro y Rivet] señala el “no-bien” [mal], mientras que la versión en kukama de Nauta [José Murayari, José Manuel y María Nieves] indica “uchakuara”, “dentro del pecado”. La noción de pecado, ‘ucha’ está presente en los textos omaguas de los jesuitas, sin embargo, permanece ausente en su versión del Padre Nuestro.


6.       En resumen:

a.       Para la versión omagua, tanto en Hervás y Panduro como en Rivet, la tentación consiste en “caer de lo alto en lo no-bueno” (malo).

b.       Para la versión del Prof. Yahuarcani Soto, en kukama, la tentación consiste en nacer en animal (diablo). Dejar la posición humana y ocupar la posición de animal, diablo. Con una particularidad, “animaru” es el préstamo castellano para el término animal que no existía en las lenguas amazónicas como término genérico. El fruto del contacto es el préstamo. Tradicionalmente o se era presa o predador, no había término genérico: animal. En el kukama actual el préstamo hace posible la traducción, y es interesante cómo lo ha escogido el Prof. Yahuarcani Soto. ‘Animaru’ pasa también a significar diablo, demonio[13].

c.       Las versiones de José Murayari (Cencca), José Manuel y María Nieves, en kukama, abordan la tentación como caer de lo alto “dentro de la culpa-pecado”. Por supuesto, no dicen nada de lo que se entiende por culpa-pecado. Y, evidentemente, hay muchos componentes culturales de por medio. No entienden por culpa-pecado lo mismo un occidental que un kukama.

d.       Las versiones en omagua antiguo (Hervás y Panduro y Rivet) y las versiones de Nauta (José Murayari, José Manuel y María Nieves) utilizan el verbo, “ukuki”[14], “caer de lo alto”, un verbo de movimiento. [El morfema “-tsɨn” (“-tsen” en el diccionario de Vallejos Yopán & Amímas Murayari) es un marcador de propósito]. En omagua es caer en el no-bien; en el kukama de Nauta, dentro del pecado. “Uchakuara” con un verbo de movimiento como “ukuki” significa “el lugar donde una entidad ingresa”. En este caso la persona ingresa en el pecado (Vallejos Yopán & Amías Murayari 2015).

e.       Es interesante cómo en omagua antiguo se prefiere “no bien” [mal]; para los kukama de Nauta “dentro del pecado”; y para los kukama de Yurimaguas, en la versión del Prof. Ulderico, “animal / diablo”. El “no-bien” [mal] es demasiado genérico. El “pecado” es más concreto y el “animal / diablo” ya es una personificación del mal.


Los cristianos nos situamos al lado de Dios y le pedimos: ‘no nos deje caer de lo alto’, ‘no nos abandones’. Si tenemos un ser poderoso a nuestro lado, Dios en este caso, superaremos la tentación. Pero, si somos débiles, entonces, caeremos en el mal o en el pecado. Se trata de permanecer al lado de Dios para superar la tentación. Esta podría ser la conclusión de las versiones en omagua antiguo y en el kukama actual de Nauta [José Murayari, José Manuel y María Nieves].

Para la versión del Prof. Yahuarcani Soto, que nos parece muy interesante, caer en la tentación implica un nuevo nacimiento en forma de animal / diablo. Nos supeditamos al diablo, le obedecemos, y nos transformamos en otro diablo. Todo esto es posible porque el diablo es más fuerte que nosotros.
Superar la tentación implica estar fuertes, ser más fuertes que el mal. En este sentido, estar junto a Dios ayuda mucho. Que Dios nos tenga de su mano, como dice el catecismo limense que citamos al comienzo, es de particular importancia. A esto podríamos añadir, desde el punto de vista kukama, que el trabajo pastoral, y esto puede ser un aviso para navegantes, consiste en fortalecer a las personas, afianzar su posición de gente, de esta manera podrán superar todas las tentaciones. Debilitar a las personas, despreciar las culturas indígenas, conlleva cierta orfandad y dejar a las personas a merced del mal.

Fue agradable mantener conversación, vía Facebook, con Zachary O’Hagan y con el Prof. Ulderico Yahuarcani Soto. Estamos agradecidos a ambos por su tiempo y su inteligencia. Las afirmaciones del presente escrito son entera responsabilidad nuestra.





BIBLIOGRAFIA
- CAMATAHUARA, Boletín Informativo – CENCCA, junio 1991, N° 68, p. 6: José Murayari.
- CAMATAHUARA, Boletín Informativo – CENCCA, junio 1993, N° 87, p. 3.
- DIETRICH (2010), O tronco tupi e as suas familias de línguas. Classificaçao e esbosço tipológico, en NOLL & WOLF DIETRICH, O portugués e o tupi no Brasil, São Paolo, Editora Contexto, en http://etnolinguistica.wdfiles.com/local--files/biblio%3Adietrich-2010-tupi/Dietrich_2010_O_tronco_tupi.pdf
- GASPARINI, Noé, DANIELSEN, Swintha, CHOUSOU-POLYDOURI, Natalia, O’HAGAN, Zachary, BARTOLOMEI, Keith, MICHAEL, Lev (2015), Southern Tupí-Guaraní Languages. Combining classification with areal linguistics. The 18th Annual on American Indigenous Languages, en http://linguistics.berkeley.edu/~zjohagan/pdflinks/gasparini.et.al._tg_southern_phylo_areal_WAIL_2015.pdf
- LOPES DE CARVALHO, Francismar Alex (2015), Imagens do demonio nas missões jesuíticas da Amazônia espanhola, en Varia Historia, Belo Horizonte, Vol. 31, N° 57, pp. 741-785. 
- MICHAEL, Lev & O’Hagan, Zachary (2016), A linguistic Analysis of Old Omagua. Ecclesiastical Texts, University of California, Berkeley, en http://linguistics.berkeley.edu/~zjohagan/pdflinks/michael&ohagan_omagua_catechism.paper_v39.pdf
- RIVET, Paul (1910), Les langues guaraníes du Haut-Amazone, en Journal de la Société des Américanistes, Tome 7, pp. 149-178.
- TAYLOR, Gerald (2006), Diccionario Quechua Chachapoyas-Lamas, IFEA, IEP, Editorial Commentarios, Lima.
- YAHUARCANI SOTO, Ulderico (2015), Cultivando el kukama-kukamiria. El padre nuestro – Ini iwatin papa, Instituto de Educación Superior Pedagógico Público Monseñor Elías Olázar, Yurimaguas-Perú, Educando con Fe y Corazón, p. 13.





[1] Sin entrar ahora en disquisiciones podríamos anotar que el omagua y el kukama son dos lenguas de la familia tupí guaraní. Familia lingüística que se divide en los siguientes grupos: Grupo Guaraní Meridional, con 8 lenguas; Guaraní de la Región Guaporé-Mamoré-Paraguai-Paranía, con 5 lenguas; Grupo Tupí de la Costa Brasileña, con 6 lenguas, donde clasifica al cocama-cocamilla y al omagua; Grupo Asurini-Tenetehara-Tapirapé, con 3 lenguas; Grupo del Norte de Mato Grosso y de Rondônia, con 3 lenguas; Grupo del Alto Xingú con 1 lengua; y Grupo Amazónico Septentrional con 7 lenguas. Un poco más separadas, pero emparentadas con el grupo tupí-guaraní, está el ramo maweti-tupí-guaraní. Otras familias del tronco tupí son el Tupí de Rondônia oriental, con 6 familias de lenguas. Y, por último, las lenguas tupí centrales con la familia Munduruku, con 2 lenguas.  El omagua y el kukama son dos lenguas de origen no tupí, tupinizadas por los tupinambá, que entraron en el Alto Amazonas en los siglos XVI y XVII. No son lenguas tupí-guaraní puras, sino lenguas genéticamente derivadas (Dietrich 2010). Se estima que el omagua posee un 89% y el kukama un 88% de cobertura léxica cuando se realiza una clasificación filogenética (Gasparini, Danielsen, Chousou-Polydouri, O’Hagan, Bartolomei, Michael 2015).
[2] (Hervás y Panduro en 1787), recogido en Michael & O’Hagan (2014: 62-66).
[3] Rivet (1910: 169).
[4] Yahuarcani Soto (2015: 13). El profesor Ulderico Yahuarcani Soto da clases en el Instituto de Educación Superior Pedagógico Público Monseñor Elías Olázar de la ciudad de Yurimaguas, Perú.    
[5] Imperativo negativo.
[6] José Murayari, en los años 90 del siglo pasado, era un promotor de Agropecuaria del Cencca (Centro de Capacitación Campesina), un órgano de la Iglesia Católica en Nauta.
[7] ‘Tana’ (icharitana): primera persona plural exclusiva del discurso masculino. Su complementario inclusivo, tanto masculino como femenino, sería ‘ini’.
[8] Animador Cristiano de la Parroquia de Nauta, marido de María Nieves. Integrante de la Escuela Ikuari, vinculada a Radio Ucamara. Versión recogida el 25 de mayo de 2016.
[9] ‘Ukukitsɨn’: ‘ukuki’, caer de lo alto; ‘-tsɨn’: marcador de propósito. En el diccionario de Vallejos Yopán & Amías Murayari la grafía es un tanto diferente: ‘-tsen’. Nos parece esencial marcar las diferencias de escritura.
[10] Mujer de José Manuel. Integrante de la Escuela Ikuari, vinculada a Radio Ucamara. Versión recogida el 25 de mayo de 2016.
[11] ‘Pɨnu’: primera persona plural exclusiva del discurso femenino. El diccionario de Vallejos lo escribe ´penu´. Sin embargo, mantenemos la escritura de María Nieves porque nos parece esencial remarcar la pluralidad.
[12] “Ucha”: “pecar”, forma influenciada por tal vez los rezos católicos, Lamas. Voz: ‘ucha’ (Taylor 2006: 98).
[13] Para el tema del diablo o demonio en las reducciones de Maynas resulta útil (Lopes de Carvalho 2015).
[14] En kukama se utilizan diversos verbos para la expresión caer: “ukuki”, caer desde una altura; “uwari”, caer estando en contacto con la tierra, nacer, poner huevos de las aves y otros animales (“uwarita”, voltear, tumbar con el viento); “inupaka”, caer hacia un lado, por ejemplo un animal al morir, golpearse mutuamente, pelearse; “upuri”, caer, hundirse; “kururuta”, caer, desparramarse.

lunes, 21 de agosto de 2017

RADIOGRAFÍA DE NUESTRO ÚLTIMO FIN DE SEMANA

Iquitos, 21 de agosto de 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


Masusa es el puerto fluvial de Iquitos. Este fin de semana nos encontramos con un adolescente “endemoniado” y otra adolescente que se ahorcó hace 8 días. Desde 2016 las madereras, que están afincadas en Masusa, sacaron sus desperdicios de madera y rellenaron las calles, con permiso de las autoridades, por supuesto. Echaron una capa de tierra encima y listo. En la última creciente se podía caminar por la calle, aunque los bajos de las casas estén llenos de agua. Los caños están taponados y no hay desagües. Se ha invisibilizado el problema. No se recoge la basura, excepto en la calle principal que lleva al puerto. Nos hemos encontrado niños que no acuden al colegio, aunque son más los adolescentes que abandonan los estudios. Los locales de inicial en Masusa no cumplen los requisitos mínimos: falta de espacio, hacinamiento. Debajo de un establecimiento de salud en Masusa se acumula el agua estancada y la basura. El jueves 17 se reunió una de sus juntas vecinales. Cuando pasamos por ahí estaban discutiendo sobre el serenazgo. Hay un puesto policial, pero no sirve para nada. Continúan vendiendo drogas, pero ahora delante de la policía.

Foto tomada de internet

Son personas increíblemente “fuertes” que les suceden acontecimientos duros, muy duros, y merecen más atención. Sería conveniente buscar personas resilientes y fortalecerlas. Somos conscientes que aunque escribamos sobre ellos difícilmente cambiarán las condiciones en las que viven. El lenguaje sobre “endemoniados” esconde asimetrías de poder y explotaciones de todo tipo. Decodificar estas situaciones permite intervenir. Rezar lo complementa. En el pensamiento indígena, cuando una persona está aislada y/o debilitada es fácil que sea visitada por espíritus que le invitan a transformarse: convertirse en otro espíritu (pasando por la muerte). Por eso es fundamental el contacto con humanos, afianzar la perspectiva humana. El suicida ha completado la transformación. Por eso hay que intervenir antes. Lo más probable es que esta nota no cambie nada, pero que no quede por lo que a nosotros respecta.

Haremos un pequeño repaso de este fin de semana pasado: viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de agosto de 2017. Comenzaremos por el viernes 18. Como todos los días, comenzamos rezando laudes a las 6.30 a.m. Concluyendo el rezo nos hemos puesto a ver las noticias, el día anterior fueron los atentados en Barcelona. Habíamos quedado con un amigo en las Malvinas, distrito de Punchana, para ir a bendecir su casa pronto en la mañana. Con las noticias de los atentados se nos pasó la hora y a las 8.00 a.m. nos llamó, por si nos  habíamos olvidado. Inmediatamente nos movilizamos y llegamos a su casa pidiendo las disculpas del caso por la tardanza. Saludamos a la familia, conversamos un ratito y pasamos a bendecir la casa. Nuestro amigo, un profesor, nos invitó a desayunar: un pescado asado con plátano, yuca y cocona. Exquisito. Conversamos un poco de todo, de la huelga de profesores y de los atentados en Cataluña, entre otras cosas. Con esfuerzo nuestro amigo profesor consiguió refaccionar su casa. Estaba satisfecho y nos alegramos con sus éxitos personales. Regresamos a casa y continuamos con nuestras inquietudes: uno de nosotros, estudiando al pueblo kukama en los s. XVII y XVIII; otro, preparando unas clases sobre teoría decolonial (aunque sin práctica, lo decolonial es un brindis al sol). Los cristianos neotestamentarios realizaron prácticas decoloniales en el imperio romano. Cuando olvidamos estas experiencias podemos convertirnos nosotros en explotadores, como en el “descubrimiento”.

Al poco de estar realizando nuestras tareas llegó un conocido de Masusa pidiendo agua bendita e invitándonos a visitar a un “endemoniado en Masusa”. No le aceptamos porque teníamos concertada una visita con gente del Marañón en media hora. Quedamos en visitarlo por la tarde. Así que nuestro amigo se fue llevando el agua bendita. Y en 15 minutos regresó con el endemoniado y dos de sus primas. El “endemoniado” es un muchacho de 13 años que había gritado en su casa y tenía una fuerza descomunal. Viéndose superados buscaron apoyo trayéndolo a la parroquia. Los padres del muchacho se han separado en diciembre pasado, la mamá se ha ido con otro hombre. El papá trabaja en Masusa de estibador, un trabajo muy duro. Como consecuencia de la separación de sus padres, el muchacho no pudo matricularse este año porque en el colegio no paran de pedir dinero para copias, trabajos, cuadernos, lapiceros… Y no hay oportunidad. Se quedó en segundo de secundaria. Cuando llegaron a la parroquia el muchacho tenía los ojos cerrados y no hablaba. Con paciencia y dedicación el muchacho abrió los ojos, al principio con desconfianza y después con una mirada rápida hizo un barrido para percibir el lugar donde estaba. También conseguimos que hablara, al principio con un tono tan bajo que no podíamos comprender, pero poco a poco fue elevando el tono hasta que se hizo audible. Comenzó con monosílabos hasta que aparecieron las frases muy simples. Se notaba la distensión. Después de un rato elegimos un pasaje de la Biblia (Mc 1, 21-28) sobre un endemoniado y la curación de Jesús. Rezamos el Padre nuestro y el Ave María y con la imposición de manos dimos por concluida la conversación. Se fueron mucho más tranquilos a casa.

© Manolo Berjón 2016. Dibujo de diablo, pintado por una niña de 11 años de Versalles, distrito de Punchana.


La persona del Marañón nos tuvo que esperar más de una hora. Le explicamos la situación y nos comprendió. Nos contó algunas cosas de las comunidades y fue un momento para recordar y preguntar por algunas personas. Fue un momento de intercambio de noticias, algunas gratas y otras sorpresivas.

Cuando estábamos a punto de almorzar llamaron a la puerta y abrimos. Aparecen dos señoras que nos piden ir al hospital de ESSALUD porque una familiar suya está muy grave y “quiere casarse”. Les explicamos que podemos ir a rezar, pero casarse es un poco más complicado porque hay que tener documentos. Insisten en que es una emergencia. Preguntamos si ya está moribunda y nos dicen que no, aunque los médicos no le dan muchas esperanzas. Bueno, hemos ganado un poco de tiempo. Se tranquilizan un poco y es el momento de preguntar si están bautizados. El varón, en Nauta y la mujer en esta parroquia. Nos comprometemos a tramitar las partidas de bautismo y quedamos para las 4.00 p.m. en el hospital. Si encontramos los documentos, para casarlos; si no los conseguimos, iremos a rezar. Así quedamos.

Llamamos por teléfono a Nauta para solicitar la partida de bautismo. La obtenemos. Por mientras también conseguimos la partida de la mujer. Elaboramos el expediente matrimonial. A las 3.30 p.m., una señora nos visita para solicitarnos ir a rezar a una amiga en otro hospital. No le podemos aceptar porque ya hemos quedado para 4.00 p.m. con esta pareja. Le derivamos a la parroquia cercana al hospital donde está su enferma para que le acompañe un sacerdote. Después de terminar el expediente matrimonial nos vamos al hospital. En la entrada los guardianes nos piden abrir la bolsa donde llevamos una Biblia y los utensilios para atención espiritual de los enfermos, incluido un matrimonio de emergencia. Cuando pasamos el control escuchamos que sus compañeros le dicen: “no te pases, cómo le vas a decir así al padrecito”. Y se ríen. Nosotros también nos reímos. Un guardián nuevo que no nos conocía.

La puerta de la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) está llena de gente. Nos presentan al novio. Mantenemos una breve conversación. Le preguntamos si verdaderamente quiere casarse. El novio, nervioso y con mucho dolor, nos dice: “padre, es a la mujer que quiero; llevamos conviviendo 15 años”. Conversamos con las dos mujeres que vinieron al principio a la parroquia para pedir el matrimonio de emergencia, para que ejerzan de testigos. Quedamos en que entraríamos a la UCI el novio, las dos testigos y un sacerdote. La enfermera nos dice que “sólo puede entrar el padre y un familiar”. Le explicamos que se van a casar y sería necesario, al menos, un testigo. La enfermera nos pide que esperemos un momento. Pasados unos minutos sale y nos dice que pueden pasar dos testigos, el novio y el padre.

Entramos. Nos colocamos la ropa y zapatos adecuados para visitar a un enfermo en la UCI. Con la mayor dignidad posible realizamos la ceremonia. Las oraciones oportunas y los novios se cogen las manos. Las enfermeras quedan en segundo plano, también rezan. Terminamos la ceremonia y el novio llora un momento. Es un hombre muy fuerte, pero el momento es tristemente emotivo. Firmamos los documentos del matrimonio. Nos despedimos y salimos.

Regresamos a casa. Es el momento de nuestro paseo. Ahí comentamos las incidencias del día. La gente nos ve caminar por la calle y no comprende que, si podemos ir en motocarro, nos dediquemos a pasear. Pero queremos pasear, necesitamos pasear. Aunque en Punchana no hay veredas ni caminos donde se pueda pasear sin dificultad. Hay que esquivar motocarros, motos y omnibuses, sortear huecos y veredas desiguales.

Regresamos a la casa y nos bañamos para bajar a celebrar la eucaristía de las 7.00 p.m. Comemos algo y a las 8.00 p.m. atendemos a un grupo de catequesis de adultos. Es preciso dedicar tiempo a la formación cristiana. Concluimos y descansamos un rato antes de ir a dormir. Una jornada intensa.

El sábado 19 nos hemos comprometido para celebrar la misa en la iglesia Matriz a las 6.30 a.m. Paramos un motocarro y nos quiere cobrar S/. 4.00, así que decidimos no subir, dejar ese motocarro y pedir otro. Enseguida llega otro motocarro y nos lleva por S/. 2.50. Está bien que seamos blancos, pero eso no nos parece un dato sustancial para que nos quieran cobrar justo el doble que a otra persona con rasgos más amazónicos. Regresamos en ómnibus: la velocidad que alcanza parece un formula 1 y los huecos de las calles nos hacen saltar en el asiento, no precisamente de alegría. La música a todo volumen no parece preocupar a nadie en el ómnibus, nuestros oídos están espantados.

Desayunamos y nos vamos al hogar de menores de varones. Como todos los sábados rezamos una media hora con los muchachos. Hace 3 años, cuando comenzamos a visitarles era difícil, ahora nos hemos ido acostumbrado unos a otros. Se trata de respetar, de leer un pasaje bíblico, reflexionar un poco y pensar sobre nuestra propia vida. Rezamos y concluimos imponiéndoles las manos, y los niños a nosotros: para recibir la fuerza de Dios. Después visitamos el hogar de menores de mujeres. Acá nos traen siempre una bandeja con agua y una ramita, así que bendecimos a las que desean. Regresamos a la casa y nos ponemos a estudiar.

Llaman a la puerta. Nos visita una persona que quiere saludarnos. Nos regala un champán amazónico. Al poco tiempo llega otra vez el “endemoniado”. Lo trae en brazos su prima de 14 años, pero que parece más mayor. Comenzamos a conversar. El muchacho llega después de una crisis. Poco a poco abre los ojos y comienza a conversar con monosílabos. Las primas nos narran ligeramente su vida. La de 14 años también ha sido abandonada por su mamá el año pasado: “se fue con otro hombre”. Aprovechamos la oportunidad para indicar que no podemos elegir lo que nos sucede, pero sí cómo afrontarlo. No podemos elegir que nuestra mamá se quede en casa. Pero podemos elegir deprimirnos y hundirnos, o salir adelante, como la prima. No es fácil, duele mucho, pero nos pareció un ejemplo cercano al muchacho. Su otra prima estudia en el Tecnológico. En un lugar como Masusa es digno de resaltar cuando una señorita consigue estudiar. Otro dato fundamental de personas que luchan denodadamente para salir adelante. Decidimos aprovechar la resiliencia de sus primas para indicar al muchacho la necesidad de pelear la vida. Después de un rato de conversación, terminamos rezando. Les prometemos que iremos en la tarde a visitarles.

Llega la hora del almuerzo. Durante el descanso recibimos una llamada de Nueva Alianza, en el Marañón. Nos cuentan más del derrame de petróleo en julio 2017. Les asesoramos y preguntamos por algunos conocidos. Son personas muy importantes para nosotros. En la tarde visitamos de nuevo el hogar de menores, en la sección de madres adolescentes. Están a punto de salir para realizar un baile en un lugar público de la ciudad. Rezamos brevemente. Nos preguntan si es pecado pintarse. Varias de ellas se han pintado los labios y los ojos. Contestamos que no y que deben bailar bien para que todo el mundo les aplauda. Se ríen. Salimos del hogar y regresamos a casa. El espacio que habitan es reducido y hay hacinamiento, no tienen lugar para que jueguen sus hijos. Pareciera que los jueces aparcan en el hogar a los adolescentes, sin preocuparles lo que allí sucede.

Foto tomada de internet.

Nos preparamos para ir a visitar la casa del “endemoniado”. Al  llegar le vemos jugando vóley con sus primos. Lo cual es una excelente noticia. Llamamos a la casa y nos recibe una señora que está expectante, sabe quiénes somos pero no nos conoce. Comenzamos una conversación de presentación. Se acercan los niños y bromeamos con ellos, porque nos remedan. Hacemos alusión al paucar, un pájaro que imita sonidos. Todos nos reímos. Después de un rato hacemos una ronda de juego-presentación. Les invitamos a rezar y bendecimos la casa. La casa es pequeña pero bien ordenada y limpia. En una habitación están amontonados muchos cubos. Los utilizan para recoger agua, en esta zona no hay agua potable, la tienen que comprar. La señora, tía del muchacho, nos invita a una gaseosa y comienza a comentarnos su relación con una parroquia en el lugar donde ella vivía anteriormente. Se nota agradecimiento. Cuando estamos para salir nos regalan dos trozos de cake. Es evidente que conciben nuestra presencia y bendición de la casa como una protección. No pensaban que cumpliéramos nuestra promesa de visitarles.

Continuamos caminando. Nos llaman para invitarnos a un vaso de chicha. Declinamos la invitación, pero retrocedemos y, aunque no tenemos sed, aceptamos para no rechazar la oferta. Nos invitan porque es una forma de pedir la bendición a Dios y que recemos por ella y su familia. Conversamos un ratito sobre el negocio. Está bajo, de hecho la mujer que nos invita sólo hace comida los fines de semana. Le agradecemos y nos despedimos. Continuamos caminando por Masusa, cuando una rata, del tamaño de un dromedario, sale a pasear por la vereda. La calle está abarrotada de gente, la rata está acostumbrada. Regresamos, nos bañamos y bajamos a la misa. Los sábados por la noche acompañamos a un grupo de universitarios, pero esta noche nos avisaron que tenían otra programación. Vemos un rato televisión y conversamos de todo un poco. Nos vamos a descansar.

El domingo comenzamos con la misa dominical a las 7.00 a.m. en la parroquia. Hoy nos acompaña un joven agustino loretano recién ordenado sacerdote, él presidirá la eucaristía. Mientras esperamos la hora conversamos sobre sus estudios en teología fundamental. Nos cuenta sobre su curso de teología de la creación en diálogo con la ciencia actual y las teorías del big bang, entre otras. Nos narra algunas anécdotas de sus profesores, que son nuestros compañeros y nos reímos. Al concluir la misa solemos acompañar a las capillas de Masusa, pero este domingo es diferente, tenemos un compromiso con la Fraternidad Agustiniana, un grupo de adultos laicos que siguen la espiritualidad de San Agustín. Después del almuerzo regresamos a casa. Descansamos un rato.

Llaman al timbre. Salimos. Dos mujeres. “Queremos hacer hablar una misa de honras”. Esta expresión delata su ascendencia indígena. Les hacemos pasar. Preguntamos por quién vamos a rezar. Nos dan un nombre con dos apellidos blancos. Sin embargo, su fisonomía y su lenguaje revelan su condición indígena. Preguntamos quién era. “Una señorita de 14 años, se ha ahorcado hace 8 días”. Nos sentamos. La mamá se separó de su marido hace años. Como todos los días se fue temprano al mercado para vender pescado. A las 9.00 a.m. le llama una vecina diciendo que su hija se ha ahorcado. Entró en shock. Tuvieron que llevarla a casa. Otra hija de 18 años, y embarazada de 7 meses, encontró a su hermana colgada de la soga. Se subió a una silla y quiso romper la cuerda, no pudo y se cayó. Gritó, acudieron los vecinos, cortaron la soga y la llevaron al hospital. Llegó todavía viva, pero al poco tiempo falleció. El papá se encargó del velorio. La mamá continuaba en shock. Hoy pedían “hablar una misa de honras en su nombre”. Durante esta semana la mamá se enteró que su hija decía que iba a viajar lejos. La distancia, para los indígenas, es una forma de muerte y “viajar lejos” es una metáfora muy utilizada por quien se va a suicidar. 

Un compañero, que ha venido de lejos, nos pidió presidir la eucaristía. Aceptamos con gusto. El evangelio de hoy nos relata el episodio de la siro-fenicia (Mt 15, 21-28). Interpretar el texto bíblico al margen de su contexto social, político, económico, étnico, de género… y reducirlo a lo que médicamente hoy denominamos epilepsia, nos parece desnaturalizarlo. Se le ha colado el individualismo occidental. De esta manera conseguimos que no resuene en nuestro mundo amazónico donde los demonios esconden contextos de exclusión.

Hemos salido a dar nuestro paseo. Regresamos, nos bañamos y celebramos la misa. Después vemos Cuarto Poder y nos vamos a descansar. Esta pretendida radiografía permite ver algunas cosas, otras permanecen opacas.


miércoles, 19 de abril de 2017

¿EL DEMONIO EN EL DESAGÜE?

Iquitos, 19 de abril 2017
Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Nos llaman por teléfono (Iquitos-Punchana, 18 abril 2017). “Una señora necesita que vengan a rezar”. Nos explican brevemente lo que sucede. Dejamos lo que estamos haciendo y acudimos a visitar a la señora. Cinco cuadras antes de llegar a nuestro destino, una pareja de testigos de Jehová están esperando a la puerta de una casa que les permitan entrar. En la misma cuadra vemos tres jóvenes tomando cerveza y otro grupo de varones están jugando naipes. En la siguiente cuadra comienza el desagüe a cielo abierto: la mierda de la ciudad, literalmente. En el mismo desagüe arrojan los desperdicios del camal municipal. Seguimos avanzando, nos encontramos detrás del Hospital de Essalud. También vierten sus residuos a este desagüe a cielo descubierto y en las tardes incineran material médico. Este desagüe de Essalud es el más peligroso. Comienzan los puentes. Llegamos a casa de la señora que nos avisó. Está desayunando. Deja el desayuno y nos acompaña hasta la casa de la enferma. Nos proporciona algunos datos. “Está endemoniada”. Ha tenido una cesárea hace un mes. Dicen que “su cortado” le sangra. Sale por las noches a caminar y grita.

Continuamos caminando y llegamos a nuestro destino. Hay que bajar una peligrosa tabla hasta el lugar donde habita la familia. Logramos bajar la tabla. La casa es diminuta, consta de una sola estancia: cama (dormitorio), sala y cocina todo junto. El techo es de calamina y la huerta está totalmente inundada. Hay un hombre de pie, una mujer sentada en una cama y otro hombre en una hamaca. Saludamos. La mujer habla algunas incoherencias. El emponado está dentro del agua, por la creciente, es zona inundable. Sólo queda fuera del agua la cama, una mesa con tres ollas y la hamaca con un pequeño entabladillo donde tiene un balde con agua para tomar. La pobreza es absoluta. En la noche han dormido los tres (marido, mujer y hermano de la mujer) en el mismo mosquitero, no hay otro espacio en la casa donde poder estar. Nos ofrecen la única silla que hay en la casa. Uno de nosotros se sienta y el otro permanece de pie. Nuestros pies “se refrescan” en el agua del desagüe. Nos da la sensación que en cualquier momento puede sumirse el emponado. La mujer ve a un hombre alto en sueños. Habla de espíritus malos, del demonio. Nos han pedido que vengamos a rezar. Comienza un pequeño diálogo donde tratamos de saber quiénes son. La señora se apellida Canelo, tiene 27 años y 4 hijos. El último, un bebé, se ha muerto. Son del alto Napo. El varón que está de pie, recibiéndonos, es hermano de la señora. El otro varón, que está en la hamaca es, presumiblemente, la pareja de la señora. Decimos presumiblemente porque el hermano de la mujer le desconoce. El hermano nos dice que los cuatro hijos de su hermana están en el Napo, con su mamá. La señora se dedica a cuidar motos en el mercado Modelo. La casa donde están pertenece al hermano de la señora. El no tiene pareja ahora, su mujer hace 6 meses que se marchó. La vida es durísima para esta familia. La mujer quiere ver a sus hijos, pero no irá al Napo hasta diciembre.

Rezamos. Leemos un pasaje bíblico. Bendecimos agua y rociamos la casa, imponemos las manos y la Biblia en la cabeza de la señora. La reflexión gira en torno a la “fuerza”. Jesús es fuerte y, cuando él está presente, los espíritus malos y los demonios se retiran. Hay que ponerse fuerte. Hay que seguir trabajando porque el desagüe debilita a la gente que vive acá. Pero todo lo podemos con Jesús. 

Les aconsejamos visitar un doctor en el hospital. Somos conscientes de los problemas culturales en torno a la salud.


© Manolo Berjón, setiembre 2015

Anotamos, de pasada, otros dos sucesos en este mismo emplazamiento: la semana pasada, un niño encontró a su padre ahorcándose, felizmente le pudieron salvar. Hace un tiempito, no mucho, otra mujer se “endemonió”.


NOTAS:

Canelo: grupo indígena que habita los cursos altos de los ríos Napo y Pastaza, tanto en Perú como Ecuador. Convertidos al cristianismo por los dominicos en el s. XVI. Los Canelo son la integración de varios grupos indígenas que adoptaron el quechua como lengua. Probablemente su lengua originaria perteneciera a la familia zaparoana. En su territorio abundaba el árbol de la canela.

La matriz indígena indica la presencia de una cosmología animista: multitud de espíritus. Algunos de ellos malos. Cuando una persona se debilita es fácilmente atacable. Con el cristianismo muchos de estos espíritus subalternos pasan a ser denominados como demonios.

Migración indígena a la ciudad con varias consecuencias: ruptura familiar (vive en casa de su hermano, pero sus hijos permanecen con su mamá en el río Napo, doble ruptura generacional), habitan los lugares más peligrosos de la ciudad y realizan actividades poco rentables (cuidar motos en el mercado Modelo). El acceso a servicios estatales es muy limitado: no tienen agua potable ni desagüe, no hay colegios en la zona (excepto un colegio evangélico que, en años de creciente grande, se inunda), la atención sanitaria brilla por su ausencia, carece de SIS (Sistema Integral de Salud)…

Nos decía la señora que nos avisó: la mayoría de la gente que habita acá son de los ríos. Muchos hablan sus idiomas, pero lo niegan. Hay que revertir esta situación si queremos que la gente se sienta fuerte y pueda ser independiente y libre.

Lenguaje: nombrar la realidad es una tarea fundamental. La denominación alcantarillado es un eufemismo. No hay tal alcantarilla, es un desagüe a cielo abierto. La gente de la ciudad prefiere hablar de alcantarillado, de esta manera se oculta la realidad. Y los que habitan acá también lo denominan alcantarillado, así tratan de evitar la discriminación y la burla: ¿cómo van a vivir en un desagüe? Nombrar la realidad conlleva una interpretación de la misma.

Desde hace dos años, hemos interpuesto, con la Comisión de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Iquitos e IDL (Instituto de Defensa Legal) una “demanda constitucional” exigiendo los derechos sociales (agua potable, desagüe, salud…). El poder judicial se duerme. Recién en febrero de 2017 ha sido aceptada la demanda.

La falta de espacio, el hacinamiento y la carencia de lugares recreativos, entre otros, configuran un entramado asfixiante.

Somos “Cuerpo de Cristo” (1 Cor 12, 12-27). Y nos preguntamos qué hacemos por las partes más vulnerables de este “Cuerpo de Cristo”.

Mc 5, 1-20: es interesante la referencia a “Legión”. La legión es una columna del ejército romano, entre 4200 y 6000 soldados. Es el nombre que se da a sí mismo el demonio en este relato. El “endemoniado” se agrede a sí mismo. En otras oportunidades volveremos sobre este relato.